Contar historias es inherente a los seres humanos; lo hemos hecho desde el principio de los tiempos y lo hacemos a través de cada historia publicada en nuestras redes sociales. Las contamos de manera natural, donde sea, todo el día, todos los días, de diferentes maneras, desde siempre y para siempre. Necesitamos contar historias porque somos seres biológicamente sociales diseñados para comunicarnos.
Las historias informan, iluminan, inspiran, nos hacen actuar y conectar con otros; nos enganchan en todo nivel: en la mente, en las emociones, en valores y en la imaginación. Aplicado en el ámbito profesional, el contar historias es una poderosa herramienta persuasiva y de narración, utilizada para alcanzar objetivos específicos; a la que le llamamos storytelling.
El stotytelling es una herramienta versátil e indispensable cuando hablamos de negocios, organizaciones, change management, liderazgo, ventas, presentaciones, conferencias, advertising, diseño, etc. Es un tema extenso y es necesario comprender su relevancia y sacarle todo el partido posible a nuestra capacidad innata de contar historias.
Imagina que tienes que preparar una conferencia. ¿cómo lograrás que las personas recuerden lo que has dicho una vez que dejan la sala?
1. Recuerda que vas a hablar para compartir, no para brillar.
2. Utiliza el poder de las historias, sus estructuras y patrones.
A continuación te comparto algunas recomendaciones generales y de storytelling, a la hora de hablar en público.
1. Ubica el contexto en el que vas a narrar tu historia y conecta
Preparar una presentación para presentar en un auditorio lleno de universitarios, es diferente a presentarlo a un grupo de ejecutivos de un corporativo. En algunas ocasiones estarás en una sala silenciosa donde serás escuchada con cautela y en otro estarás en medio de un sinnúmero de distractores (para ti y para tu audiencia). Podría suceder también que la hora que te asignaron para presentar será justo después de comer (y además hace mucho calor, así que ya te imaginarás). Estar muy consciente del contexto te da la oportunidad de preveer algunos posibles distractores, irregularidades o imprevistos y podrás sentirte más segura.
Por otro lado ubicar a tu audiencia te permite encontrar un punto de conexión, afinidad o interés en común que puedas convertirlo en una historia relacionada al tema que estas punto
de presentar para atraer su atención. Ponte en su lugar ¿Qué conexión podrías tener con un auditorio lleno de universitarios? Haz el esfuerzo y recuerda que tu también tuviste 19 años.
Poco a poco irás desarrollando la destreza para adaptar un mismo mensaje a diferentes contextos e incluso te sentirás cómoda improvisando.
2. Define el objetivo que quieres lograr con tu narración
Sea cual sea el contexto, el objetivo primordial de una presentación es atraer la atención, mantener el interés, inspirar y motivar a la audiencia hacia una acción determinada.
Esa acción se refiere a los objetivos particulares que deseas lograr ¿Quieres que inviertan en tu proyecto? ¿deseas captar voluntarios en las universidades? ¿quieres inspirar a otros a sumarse a tu causa? ¿quieres hablar de tu marca para abrir nuevos canales de venta?
No pierdas de vista cuál es tu objetivo máximo; pues será tu brújula y también te irá ayudando a dictar la pauta de tu guión.
3. Recurre a los oradores que te inspiran
Todos tenemos oradores favoritos, desde speakers de TedTalks, hasta Standuperos. Recurre a los que han logrado mantener tu atención y te han inspirado, pon atención en sus líneas iniciales y en el remate de su speech. Detecta a cuántas historias personales recurrió, en qué momento de su presentación lo hizo y qué estructura utilizó. Detente unos momentos y piensa ¿qué recuerdas de su presentación? ¿cómo y por qué te inspiró? ¿qué provocó que lo recordaras? ¿por qué le recomendarías esa misma presentación a alguien más? Puedes formularte las preguntas que tu necesites.
Es importante por dos motivos principales: 1. Si cada vez que ves una presentación te enfocas en el “cómo lo hace”, verás que irás desarrollando un know how de manera intuitiva y 2. Porque escuchar otras historias expande nuestra mente, nos ayuda a ampliar los horizontes y nos reta a rebasar nuestros propios límites y perspectivas personales. Simplemente nos hacen ver más allá.
4. Conócete, ubica tus debilidades y recurre a tus fortalezas
Sentirte cómoda al estar frente a una audiencia es indispensable. Ya sea que tengas talento nato para hablar en público o que seas buena para improvisar, lo importante es conocer tus fortalezas para utilizarlas a tu favor. Recuerda que tu fortaleza también se puede convertir en tu debilidad, si no la enfocas correctamente.
Si te gusta explayarte, deberás tener cuidado de no desviarte de tu objetivo principal y apoyarte de un guión muy puntual. Si eres gracioso por naturaleza, querrás hacer reír a tu audiencia, pero no desearás que se confundan y no entiendan de que trató tu ponencia. Si eres muy tímido y hablas poco, apóyate de buenos gráficos.
Todos tenemos fortalezas distintas y podemos crear un estilo único para contar historias. Piensa en esos puntos que te sean cómodos, rompe el hielo y rompe también algunos protocolos de lo que “debería ser”.
5. Ni tan tan, ni muy muy
Aún si eres un as para los datos estadísticos y manejas la teoría como un experto, corres el riesgo de aburrir a tu audiencia en dos segundos si basas toda tu presentación en datos duros. Si tienes talento nato para el romanticismo y conmueves hasta al más renuente de tus amigos, tampoco puedes abusar, no quieres que tu audiencia sienta que no les aportaste nada relevante.
Todo se trata de balance. Emoción balanceada con la cantidad exacta de información, porque los datos persuaden, pero una buena historia nos impulsa a actuar. Lo que sea que quieras decir puedes envolverlo en una historia fácil de relatar y comprender; sí las grandes ideas se simplifican pueden adherirse en la mente más fácil. Necesitas informar, sorprender y deleitar para que la audiencia piense y sienta.
Haz buen uso de los recursos que te gustan para hacer una presentación atractiva: videos, canciones, fotografías, etc, Y si tienes una gran idea, pero no sabes cómo aterrizarla, busca ayuda. Tu presentación dice mucho de ti; eres auténtica, exprésalo.
6. Las mejores -y peores- maneras de comenzar una presentación
En el libro “Stories at work: unlock the secret to business storytelling”, de Indranil Chakraborty nos revela cuales son las 3 peores y las 3 mejores maneras de comenzar un discurso:
Las peores: 1. Agradecer a las personas que te han invitado y expresar agradecimiento por la oportunidad de dar tu presentación. 2. Carraspear con la garganta, probar el micrófono, preguntar si te escuchan, probar algunasslides de la presentación…3. Presentarte y mencionando el tema del que vas a hablar.
Indranil explica en su libro que formamos una opinión de una persona en los primeros 7 segundos de su presentación; a los 25 segundos ya sabemos si nos interesar escucharla o no. Los primeros segundos son clave para enganchar a nuestra audiencia. Guarda los agradecimientos para el final, prueba la presentación antes de iniciar y no te presentes repetidas veces, si la audiencia está ahí, sabe quién eres.
Las mejores: 1. Comienza creando un escenario, arranca con la palabra “Imaginen…” 2. Da un dato o hecho que provoque “shock”, 3. Inicia con una historia (que esté relacionada con el tema principal de tu speech).
Si los incitas a crear escenarios mentales, estarás fomentando una atmósfera en la que todos se ponen en la misma sintonía para seguir el ritmo de la historia.
7. Todo lo que digas debe tener un remate
Cuando determinas tu primera línea, debes cuidar el hilo que te lleve hasta la última. Los primeros segundos de tu presentación generan una promesa; la promesa de que vale la pena -y mi tiempo- al escucharte.
Andrew Stanton, director, escritor, productor y una de las mentes detrás de Pixar, explica en su TedTalk “Las claves de una gran historia”, como es que los humanos nos sentimos atraídos hacia aquello que hace falta completar; necesitamos concluir, resolver acertijos, terminar frases.
El remate es el impacto final de tu presentación. ¿Has visto alguna película o serie en la que al ver “The End” gritas ¡¡Qué no termine!!? ¿Te quedaste con ganas de más? ¿te dejó un misterio sin resolver?
1. Termina con un “call to action”, una petición o una indicación que genere en tu audiencia la necesidad de decirte “quiero hacer algo”, “tengo algo que aportar”. 2. Puedes terminar también con alguna pregunta retórica que los deje con el ojo cuadrado y reflexionando. 3. Y por último, puedes terminar con una historia relacionada con el inicio de tu presentación; de esta manera generas una “atmósfera circular”, en la que terminas donde empiezas, y al mismo tiempo creas un nuevo punto de partida. Esto logrará que tu audiencia recuerde tu presentación mucho tiempo después.
¿Te gusta cuando entras a una tienda y un vendedor no te deja ni respirar? (a mí no) porque no queremos que nos vendan, lo que deseamos es sentirnos bienvenidos. Lo mismo pasa con las presentaciones, más que sentirnos convencidos, queremos sentirnos inspirados.
Si puedes enviar un mensaje a través de una presentación, dale voz a historias que sumen y construyan; que necesiten ser escuchadas. Habla de aquello que te mueve. No tengas miedo a revelar el corazón de tu historia, de tu marca y de tus propósitos. Contemos historias positivas y propositivas; convirtamos nuestras historias en experiencias compartidas (este es mi “call to action” para ti).
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