¿Cuántas veces nos encontramos pensando que teníamos que pedir un turno con el médico y que debíamos llamar a su secretaria para solicitarlo? ¿Por qué hablamos de enfermeras, sin plantearnos si serán o no mujeres? También cuando armamos frases que conllevan el uso de “El hombre” como denominador de toda la humanidad. “El hombre es egoísta”, “El hombre es solidario”.
Ser sexistas con el lenguaje no solo implica discriminar a conciencia, utilizando palabras en femenino genérico de manera peyorativa o usando el masculino genérico para referirse a la totalidad de identidades sexogenéricas. Las construcciones y asociaciones que hacemos y tenemos incorporadas vienen del orden cultural y social, y responden a un paradigma que ya no existe como tal. Es por eso que es fundamental repensar nuestros esquemas mentales y hacer un esfuerzo por realizar ciertas modificaciones.
¿Es necesario cambiar esto? ¿Hablar de esta manera perjudica a las distintas identidades que no se sienten representadas con el masculino genérico? ¿Es esto realmente importante en la lucha por la igualdad y la conquista de derechos?
El lenguaje no es inocente. Su construcción no es arbitraria, ni lo es su uso ni la forma en la que realizamos asociaciones entre género y palabras, reproduciendo estereotipos marcados en la sociedad. Cuando hablamos de un lenguaje inclusivo no sexista, nos referimos al uso igualitario del lenguaje que fomenta una imagen equitativa y no estereotipada de la realidad y de las personas a las que se refiere.
El principal objetivo de una nueva construcción lingüística es evitar el uso del genérico masculino como valor universal y erradicar las discriminaciones hacia las diversidades sexogenéricas. Como ejemplificamos antes, no solamente hay que tener en cuenta el genérico de las palabras, sino las asociaciones y cargas simbólicas que les otorgamos. Lo que se analiza no es la lengua en sí, sino los usos diferentes que se hacen de ella y las posibles modificaciones que pueden realizarse en pos de la inclusión.
La principal finalidad de este tipo de manuales con contenido sobre lenguaje inclusivo es otorgar las herramientas para que todas las personas puedan aprender a escribir sin excluir, logrando repensar las costumbres y expresiones ya apropiadas. Esta transformación sólo es posible en el debate con otras personas, en el intercambio de experiencias, de ideas y opiniones que enriquezcan la comunicación, porque es identificando estas cuestiones que vamos a poder dar un primer paso hacia la visibilización de las exclusiones estructurales del lenguaje
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