lunes, 8 de agosto de 2022

La desigualdad no es natural sino una construcción social

 Un aspecto clave en la construcción de identidad y género refiere a las diferencias que este último presente en cuanto a roles y estereotipos determinados por las propias sociedades, quienes delimitan y otorgan sentido a las funciones, las tareas y las relaciones que caracterizan lo femenino y lo masculino. Históricamente las atribuciones de mayor significación se han correspondido a los varones y las menos trascendentes, a las mujeres. La conformación sociohistórica de roles, funciones y tareas asignadas a las personas debido a su sexo determina para las mujeres relaciones sociales desiguales y jerarquizadas.

“Los estereotipos describen pautas de identificación y caracterización para distintos grupos de personas (generalmente sobre la base de caracteres atribuidos y asociados a valoraciones negativas), reduciendo la complejidad social a un aspecto saliente vinculado a prejuicios y “lugares comunes” que terminan instalándose como la forma natural de pensar”

Estas diferencias en las expectativas de lo que se espera de un varón o de una mujer se transmiten a lo largo de la infancia, se naturalizan, preparando a unos, unas, otros y otras para ocupar lugares distintos que no son valorados socialmente del mismo modo. Es decir, que varones y mujeres pasan de ser diferentes a ser desiguales,


No hay comentarios:

Publicar un comentario